Soy Patri Robiano

 

Nací en 1975 en Luján, Buenos Aires, en el seno de una familia tradicional. Diversos momentos vividos en mi infancia aparecen ligados a mis recuerdos como incentivos por encontrarle un mayor sentido a los temas que relacionan los cuidados del cuerpo, la salud y la felicidad. 

Al graduarme de mis estudios secundarios y gracias a varios inspiradores decidí inscribirme en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires con la intención de formalizar mis conocimientos estudiando Licenciatura en Nutrición, mientras continuaba trabajando en el comercio familiar, una “dietética”.

Inicialmente, trabajar en una dietética (almacén natural) y estudiar formalmente Nutrición parecían estar en la misma línea hasta que, para mi sorpresa, esos caminos comenzaron a bifurcarse. Cosas que afirmaba la medicina natural las desestimaba la medicina convencional, ¿en qué quedamos? 

Alimentos que dispensaba en mi dietética como los lupines, el lapacho, los fermentos, las semillas y otros de la gran familia de la nutrición natural parecían ser el gran enigma en la comunidad universitaria de mediados de los 90’s. Esta dualidad fue apagando mi entusiasmo, ganando terreno el miedo y los dogmas.

A su vez, a mayor doble información, más síntomas se me manifestaban: sobrepeso, candidiasis, gastritis, ansiedad, colon irritable fueron algunos de los diagnósticos que notificaron costosos y dolorosísimos estudios clínicos que fui tratando fielmente con fármacos como omeprazol, cisaprida, fluconazol, dipirona, clonazepam.

Tampoco faltaron las convencionales indicaciones nutricionales: comer cada 2 horas especialmente almidones (arroz, fideos blancos…), lácteos descremados, carnes blancas, jamón, galletas de agua y edulcorantes artificiales. Frutas y vegetales no se me recomendaban porque, decían, generarían más inflamación.

Y, luego de tales tratamientos llevados por años, lo obvio no tardó en aparecer: más y más malestar. Se sumó el hipotiroidismo y la insulinorresistencia. Entonces, la levotiroxina y la metformina ya eran parte de los fármacos que, o no hacían nada, o me estaban ayudando a enfermar cada vez más, ¡y aún no llegaba a los 30 años! 

Estimando qué sería de mi a los 60, si a los 30 mi salud dependía de la toma de 6 a 8 fármacos al día, un día me paré ante mis síntomas y decidí que ese ya no sería mi destino. Comencé a instruirme de otras fuentes, me volqué al vegetarianismo y fortalecí mis hábitos de vida. La autogestión de mi salud fue clave.

Continué ampliando mis conocimientos desde distintos enfoques, estudié sobre Sanación Vincular-Familiar, Coaching Personal, Psicología Social y Psicoanálisis, mientras profundizaba en temas que vinculaban a la Física Cuántica con la Salud, la Vitalidad, Curación Pránica y Chamanismo.   

Hoy mi CUERPO está en su más ALTA FRECUENCIA, y mi mente y emociones están vibrando a mi favor. Ésta es la base del mensaje que transmito: “que las personas aprendan a SINTONIZAR con su propia FRECUENCIA SALUD PLENA, para destinar su energía hacia mejores y prometedores destinos. 

“Los síntomas tienden a actuar como verdaderos distractores. 

Liberándolos, las metas solo tienen una opción: ¡cumplirse!”

Existe un camino intermedio que transitar si nos atrevemos a despolarizar la terapéutica para liberar esa tensión creada al tener que elegir entre un tipo de tratamiento u otro. Bordeando la sutil línea que une lo mejor de la ciencia y de la holística, es posible encontrar recursos para una Salud más Consciente y fácilmente Autogestiva.


FUNDAMENTOS DEL MÉTODO

“SALUD” o VIDA EN ALTA FRECUENCIA VIBRACIONAL

He podido interpretar que el proceso llamado VIDA inicia con la fusión de lo sutil -la fuerza vital- con lo denso -la materia-, conviviendo ambos estados en todo y todos. Los humanos somos materia y energía, así como los astros, los animales, las plantas y todo lo que es y existe. 

Cuál cascada magnética en cada movimiento vibracional la energía va chocando consigo misma dando forma a la materia; siendo en los orígenes materiales lo primero el reino mineral -la tierra-, luego el agua, posteriormente lo vegetal y por último lo animal con la especie humana como un producto de dicha evolución.

Esta evolución de componentes integrados puede entenderse así: somos energía -ondas de frecuencia eléctrica-, somos minerales -campo magnético-, somos agua -74.5% de líquidos-, somos vegetales -energía química y nutrientes-, y somos animales dotados de un intelecto atravesado por el lenguaje e influenciado por la cultura. 

Así, para llevar una vida en salud o en alta frecuencia vibracional es importante relacionarnos con todos los agentes aportadores de nutrición vital, no solo los alimentos, sino aquellos que se encuentran en el ambiente. La naturaleza nos antecede, y la portamos plasmada en nuestro cuerpo. 

Somos energía, minerales, agua, vegetales y animales; más lo hemos olvidado. Por esta razón vivir en consciencia de unidad es permanecer interconectados con El Todo, La Fuente. Somos materia creada desde la fuerza vital, y esto nos hace dignos de llamarnos y entendernos como Seres Humano-Divinos.

“ENFERMEDAD” o VIDA EN BAJA FRECUENCIA VIBRACIONAL

Sea por causas naturales -porque hemos cumplido ya nuestro ciclo vital- o por causas artificiales -alimentación desvitalizada, pensamientos y emociones tóxicas, exposición continua a radiofrecuencia-, cuando la energía empieza a sintonizarse en baja, paulatinamente va dejando de insuflar de vida a la materia. 

Este pasaje de fuerza vital densificada (energía unida a la materia) a fuerza vital sutil (liberada de la materia) sucede necesariamente en algún momento de la vejez para dar paso a la “muerte física”, pero demasiado precozmente en cuerpos jóvenes cuando las enfermedades han sido mal interpretadas y, por ende, mal tratadas. 

Por Gracia Divina, antes de desencarnar, la fuerza vital le da una última oportunidad al cuerpo físico denso de elevar su vibración haciendo ferozmente visible esa baja frecuencia enviando enfermedades físicas y/o psicoemocionales a modo de alarma, para que despertemos a una vida de más calidad, sencilla y en paz. 

Esto es, según mi visión, lo que llamamos “el proceso de la vida y la muerte”. Y si decidimos que definitivamente queremos morir de viejos al haber cumplido nuestro ciclo vital, y no por padecimientos, escases o enfermedades; entonces el sentido de vida (consciencia) tendrá un lugar protagónico en esta alineación.

Las enfermedades portan una valiosa información de vida. Sin embargo, sumidos en los dogmas y en los artificios nos estamos perdiendo de vivir una más poderosa experiencia terrenal. Es hora de despertar, recordemos que hemos encarnado para aprender a jugar el juego de la vida en este plano, aquí y ahora.

CREENCIAS Y VALORES

-Creo en una medicina sabia, natural y compasiva;

-Creo que, si aprendemos a sintonizar con la frecuencia de la salud, las demás áreas de nuestra vida (amor, economía…) se crean saludables también;

-Creo que somos capaces de magnetizar la abundancia, pero no cuando la necesitamos, sino cuando la vibramos en desapego;

-Creo que toda enfermedad tan solo es una alarma que nos está indicando que debemos aprender a pensarnos distinto;

-Creo que, independientemente del diagnóstico, la salud se restablece nutriéndonos del aire, el sol, el agua y las plantas con sus frutos;

-Creo que los animales no humanos, no han sido creados para alimentarnos, vestirnos o divertirnos. Todos somos uno;

-Creo que tenemos una esencia Humano-Divina que, integrándolas, hacen posible lo pensado como imposible.

-Creo que somos mucho más que la programación con la que crecimos. Creo en ti, en mí, y en la fortaleza de nuestra unión.

 

SÉ que lo que creo , CREO 

CONTACTO

hola@patrirobiano.com